No falta tanto para que se pueda imprimir un corazón humano

Comentarios desactivados en No falta tanto para que se pueda imprimir un corazón humano 7

Si la imprenta de Gutenberg causó una revolución del conocimiento, en esta parte del siglo XXI las bioimpresoras se acercan a escribir un nuevo capítulo de los logros más destacados de la medicina. Cartílagos, piel, y hasta huesos pueden ser creados por estas máquinas. En el mundo, la creación de órganos a partir de células humanas también avanza hacia partes del cuerpo más complejas, como el corazón.

El médico Anthony Atala es quien, tal vez, haya llegado más lejos en lo que se conoce como “medicina regenerativa”. En su laboratorio en el Instituto Wake Forest en Estados Unidos, Atala logró crear vejigas y vaginas, mediante el cultivo de las células de los pacientes que luego recibieron los trasplantes.

A través de la bioimpresión, Atala había hecho saber que también experimentó con corazones para ratones. En 2014, el Instituto de Innovación Cardiovascular en la Universidad de Louisville (EE.UU.) pronosticó que para 2023 estarán en condiciones de tener este órgano bioimpreso. Y, recientemente, un laboratorio privado estadounidense anunció que más temprano que tarde podrán crear un corazón a partir de células de la sangre.

Un corazón, paso por paso
En Chicago (EE.UU.), Biolife4D promete crear un corazón a través de la bioimpresión de las células de la sangre del paciente, convertidas en lo que se denominan células madre. Estas, a su vez, serán reprogramadas para transformarse en cardiomiocitos, las células del músculo cardíaco. El paso siguiente es, según explica el laboratorio, combinar los cardiomiocitos con nutrientes (para que las células no mueran) en un gel -la biotinta- que luego se coloca en los inyectores de la bioimpresora.

Claro está, todo esto en un ambiente con temperatura, humedad y Ph (acidez) controlados. Capa por capa, la máquina comenzará a inyectar las células en una matriz biodegradable, diseñada para agrupar los cardiomiocitos, tras un escaneo previo del corazón del paciente. De esta forma, promete la compañía, el órgano tendrá el tamaño y el peso adecuado para la persona que luego recibirá el órgano. El último paso consistirá en colocar el corazón en un bioreactor, en donde se simularán las condiciones del cuerpo humano, y el órgano crecerá hasta estar en condiciones de ser trasplantado. Al estar hecho con células del propio receptor, no habrá peligro de que el cuerpo lo rechace.