¿Qué es el glaucoma?

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El glaucoma incluye a un grupo de trastornos oculares que pueden causar daño del nervio óptico, el cual está formado por más de un millón de fibras nerviosas y encargado de enviar las imágenes al cerebro.

Es la segunda causa de ceguera a nivel mundial y actualmente afecta a 4,5 millones de personas en el mundo y según proyecciones podría alcanzar a una población de 11 millones para 2020.

“Este daño suele asociarse al aumento de la presión intraocular con el consecuente daño de sus fibras. La pérdida de la visión y la gravedad del cuadro depende de dónde ocurra el daño del nervio óptico, ya que esto puede afectar a uno o ambos ojos”, explica la Dra. Laura Taverna, médica oftalmóloga de INEBA.

El glaucoma es una enfermedad silente, no da síntomas, y en casos avanzados puede conducir a la ceguera. “La mayoría de las personas son asintomáticas y cuando afecta la agudeza visual el daño por glaucoma ya es avanzado. Por lo general comienza a manifestarse con una pérdida lenta y progresiva de la visión periférica del campo visual”, comenta la especialista.

Para su diagnóstico se requiere un examen completo del ojo que incluye una tonometría (estudio que detecta la presión ocular del paciente) y un fondo de ojos (para evaluar el nervio óptico). Además, existen exámenes complementarios que ayudan a la confirmación  del diagnóstico de glaucoma (campo visual computarizado, tomografía confocal del nervio óptico y tomografía de coherencia óptica de fibras nerviosas).

Aunque la pérdida de fibras nerviosas en los pacientes afectados de glaucoma es irreversible; el diagnóstico precoz, basado en la detección temprana mediante chequeo oftalmológico y estudios complementarios, puede prevenir la pérdida de fibras nerviosas y mejorar el pronóstico de los pacientes afectados.

“Una vez detectado, existen tratamientos basados en la administración de colirios con efecto antiglaucomatoso, láser y/o cirugía, que tienen por objetivo mantener niveles adecuados de presión ocular, con el fin de preservar las fibras del nervio óptico y la visión del paciente”, concluye la doctora Taverna.