Backflip, el peligroso salto que terminó en una tragedia en la Patagonia

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El salto se llama backflip. Martín Rossi (22) lo había realizado cientos de veces a lo largo de su corta vida. En Bariloche y Esquel lo consideraban un completo experto del freeski. La pirueta está inspirada en el Flip Flap de la gimnasia. No pocos esquiadores comienzan a aprenderlo haciendo versiones en el suelo protegidos por una colchoneta. De hecho, los instructores así lo recomiendan.

Los amantes de los deportes de riesgo cuentan que el freeski es como el punk, tiene fecha de caducidad temprana. En general, se práctica entre los 15 y los 25 años. Algunos profesionales extienden su carrera hasta los 30 pero es menos común. Con el tiempo el cuerpo pierde flexibilidad y las numerosas caídas no son gratuitas.

Aunque el backflip es ampliamente ejecutado en las pistas de esquí del mundo e incluso en zonas rurales, lejos de los protocolos de seguridad, los aficionados reconocen que se trata de un salto peligroso.

El jueves Rossi estaba con sus amigos en el centro de esquí de La Hoya, Esquel (Chubut) cuando se lanzó al salto en una versión “intermedia”. Es decir, no iba alcanzar la sorprendente altura que había logrado en otras ocasiones.

Es tarde fue diferente. Según testigos, el joven tomó la rampa y el giro quedó inconcluso. Con la figura sin concluir se precipitó al sector de recepción de la rampa (kicker). Cayó con enorme violencia sobre la nieve. Su cabeza y el pecho pegaron de lleno. Los esfuerzos de los socorristas no pudieron salvarlo. “Martín no alcanzó a terminar el giro y tocaron las puntas primeros”, explica Diego Alonso, gerente del centro invernal La Hoya.

“Por lo que vi de Martín te das cuenta que era alguien que volaba, un experto. Es un salto para gente avezada. Tenés que considerar varios factores, la velocidad, el estado de la rampa. Por eso los que lo practican siempre observan cómo encararon los saltos los demás para tener puntos de referencia”, explica a Clarín Alina González, instructora de snowboard con amplio conocimiento en materia de deportes de riesgo y que ha enseñado en Bariloche y centros de Europa. “El freestyle es una actividad que tiene un tiempo biológico. El cuerpo de pasa factura a lo largo de los años en las rodillas, músculos, no lo podés hacer toda la vida. Los chicos tienen eso, la falta de miedo y el apetito por la aventura”, agrega.

Rossi formaba parte de una familia de famosos deportistas en la nieve. Su tío es “Norby” Quiroga es un eximio esquiador de Bariloche. La hija de Quiroga, Julieta compitió en los Juegos Olímpicos de Invierno realizados en 2014 en Rusia.

“Era un saltador increíble y lo llevaba en la sangre. Le pasó una fatalidad, una de esas cosas que uno espera que jamás pasen pero que pueden ocurrir”, señala a este diario Victor Katz, presidente de la Asociación Civil de Profesionales de la Enseñanza del Ski y Snowboard Independientes. “Viene de una familia de esquiadores supremos. El Backflip lo sabia hacer perfectamente”, subraya.

El caso tiene otro antecedente. El 23 de septiembre de 2016, Roy Freeman (18) de Trevelin, murió durante la práctica de freeski en La Hoya. Saltó una gran piedra en una bajada y cayó mal. Falleció en el hospital de Esquel.