14 pasos para superar el desánimo

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A diferencia del mal humor, que puede ser un rasgo de personalidad o del carácter, el desánimo es propio de los seres humanos. Una vez que se descartaron las cuestiones fisiológicas y psicológicas que pudiesen producirlo, es importante considerar que el desánimo permanente es síntoma de que algo no funciona bien en su vida y se hace imperioso analizar, descubrir y elaborar las causas que lo producen.
Si bien hay personas que viven en un continuo desánimo que puede volverse crónico, la gran mayoría cuenta con las herramientas apropiadas para traspasar esa barrera y encauzarse en un mayor equilibrio vital, que le devuelva la neutralidad y una experiencia plena y equilibrada en la vida.
El desánimo se produce por un estado individual o del entorno, donde se le entrega el poder a todo lo negativo que da vueltas por ahí: desde una baldosa floja en una vereda, hasta una persona que dijo algo que resuena mal. También hay causas objetivas del desánimo: un diagnóstico con mal pronóstico, pérdidas de seres queridos, estafas, problemas laborales severos. La perspectiva no es la misma, aunque puestos en el momento, todo adquiere la misma dimensión y no la tiene.

Consejos para poner en práctica
1. Cuide su actitud. Según cómo se mire, las cosas pueden ser positivas, negativas, o neutras. Lo neutral le permitirá observar en perspectiva, especialmente lo negativo, y funciona muy bien como un rescate de esos estados, para recobrar el equilibrio.
2. La actitud afecta a todos. El entorno lo define, por lo que influye mucho en la forma de asumir los problemas del mundo.
3. Evite las personas complicadas: no las invite permanentemente a su vida; no es necesario.
4. Tómase un recreo de negatividad: de un paseo, haga ejercicio, escuche música agradable, medite y bloqueé momentáneamente su tendencia a los pensamientos negativos.
5. Observe sus gestos y lenguaje de desánimo: fruncir el ceño, ladear la boca, decir palabras negativas la mayor parte del tiempo, son comportamientos que se pueden cambiar y entrenar. Partiendo del ejercicio consciente, cambie su vocabulario y cambiará su percepción de las cosas.
6. Ponga en perspectiva los problemas: obsérvelos como si estuviera arriba y muy distante de ellos. Descubra qué siente, qué ve, qué escucha. Probablemente, se dará cuenta que no son tan graves como pensaba.
7. Haga ecología de la negatividad: el cambio “climático” en las relaciones le afecta directamente. Reconvierta climas densos y negativos y llévelos a lo positivo o al menos, a lo neutral.
8. No intente cambiar a otros: apenas se puede con uno mismo.
9. Utilice refuerzos positivos en todo momento: música agradable, palabras constructivas, escriba mensajes alentadores para sus compañeros de trabajo, coloque una planta en su escritorio. No se trata de “disfrazar” lo que está presente, sino de elaborarlo convenientemente, para que no le afecte más allá de lo que merece la pena.
10. Descubra la emoción dominante: cuando está falto de ánimo se tiende a generalizar. Esta propuesta invita a que analice profundamente qué es lo que produce el estado interno que tiene. El siguiente paso es que ponga en claro el “para qué” lo hace y de qué forma eso le sirve. Si no es pro-positivo, déjelo de lado y cambie.
11. No apoye expresiones negativas: si no está de acuerdo con el desánimo reinante, no tienes que plegarse a esa banda. Escuche empáticamente y diga algo así: “Comprendo cómo te sientes; aunque no lo veo ni siento de la misma forma.”
12. Restrinja su consumo de noticias negativas: se ahorrará una buena dosis de cosas sobre las que no tiene, de momento, ningún control. Tenga por seguro que se va a enterar de todo lo que sea importante.
13. Piense antes de hablar: si lo que va a decir no construye, no es verdadero ni bueno, déjelo pasar. Lo mismo funciona cuando lo quieran implicar en asuntos que no le competen. Simplemente, agradezca y siga con lo suyo.
14. Agradezca todo lo bueno: ponga palabras e intenciones de agradecimiento durante todo el día, especialmente cuando se sienta con desánimo. Busque hasta lo mínimo bueno que ya está presente en su vida y agradézcalo en forma consciente. Practíquelo durante 33 días seguidos. Observe el resultado: realmente funciona y lo mejor de todo: es una herramienta que se convierte en instintiva, es gratis y la llevará consigo de por vida.