¿Existe el egoísmo saludable?

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En la sociedad, el egoísmo no está bien visto, ya que se le atribuye una connotación moral, como una característica negativa, que se la asocia con los sujetos que piensan solamente en ellos sin tener en cuenta a los demás. Desde el plano psicológico, el egoísmo puede resultar saludable, sobre todo en aquellas personas que son autoexigentes, ya que no han aprendido a tener en cuenta sus propias necesidades.
El egoísmo permite que los sujetos puedan aprender a mejorar su calidad de vida, priorizando sus propias necesidades. Por lo tanto, el egoísmo resulta saludable, cuando le posibilita a la persona, registrar sus verdaderas necesidades, tener en cuenta sus emociones y disfrutar de la vida cotidiana.
Los adultos aprendieron desde muy pequeños, producto de la educación familiar y de la interpretación que realizaron del ambiente, que primero están los otros y después están ellos, lo cual significa que sus necesidades siempre son dejadas de lado. Esto hace que lo vivan de forma normal.
Ocuparse de ellos mismos les genera culpa, producto del pensamiento de autojuzgamiento que les hace sentir que son egoístas, que están actuando de manera incorrecta, por lo tanto aparece la sensación que están haciendo algo malo, que están en falta, por el juzgamiento severo que realiza la propia conciencia moral.
El pensamiento juzgador no razona, sino que la única función que cumple es la de juzgar de manera severa los actos que el sujeto realiza. Es la propia persona quien debe tener una conducta reflexiva, basada en los hechos de la realidad, ya que no está haciendo nada malo al fijarse en sus propias necesidades, sino que se trata de un comportamiento saludable. Es más, hasta la Biblia dice “ama a tu prójimo como a ti mismo”, lo cual significa, que no tenemos que poner al otro por encima de nosotros, sino al mismo nivel.

Hay que aprender
Para el fortalecimiento del “yo” o de la personalidad sería importante que aprenda y desarrolle dos habilidades básicas:
– A decir ”no”: cada vez que dice “no” frente a una determinada situación, lo único que está diciendo es “no”. La carga emotiva que cada uno le pone, depende de esa persona. Se trata de un derecho que tenemos como seres humanos a decir “no” cuando queremos decirlo, sin experimentar culpa, ni temor. Si el que recibe el “no” se ofende, ya no es su problema, sino que pasa hacer un asunto del otro, que lamentablemente, no aprendió a tolerar esa respuesta. No puede hacerse cargo de los problemas de los otros.
– Entrenamiento en asertividad: se trata de que aprenda a poder expresar lo que piensa y lo que siente de buena manera, respetando los derechos propios y el de las otras personas. Queda bien con usted mismo y con los otros, lo que genera un estado de bienestar y aumento de la autoestima.

Tips
– Identifique sus prioridades y necesidades
– Esté atento para luchar contra el pensamiento de auto juzgamiento
– Exprese de buena manera y con respeto, lo que piensa y siente
– Téngase en cuenta a usted, sin dejar de lado a las otras personas
– Defienda sus propios derechos
– Aprenda a desarrollar la atención plena en lo que está realizando para poder conectarse con sus emociones y recuperar la capacidad de disfrute
– No se sienta culpable por ser egoísta, ya que al ser adulto, es uno mismo quien se debe cuidar para no enfermarse.