10 antioxidantes contra el infarto, la diabetes y el cáncer

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Están en los alimentos y si bien algunos se conocen hace más de cien años, otros son de reciente descubrimiento. Su poder es el de evitar que el ADN de las células se dañe por las diversas agresiones ambientales, la enfermedad o el envejecimiento. Aprenda a obtenerlos en su dieta.

Los antioxidantes pueden prevenir o retardar la oxidación de un tejido, y en algunos casos revertir el daño oxidativo de las moléculas afectadas. Dicho así, fríamente, no podemos percibir lo que significa; pero si le contamos que el daño oxidativo está asociado a la diabetes, el cáncer, el Mal de Alzheimer, las enfermedades cardiovasculares, las autoinmunes y hasta las articulares… es fácil de entender qué importantes son en nuestra salud. Y muchos de ellos están en los alimentos.

Muchos antioxidantes los produce nuestro propio cuerpo y es difícil obtener más por medio de la dieta o los suplementos ya que se degradan en la digestión. Es el caso del glutation, la superóxidodismutasa, o la coezima Q10, por ejemplo.

Pero hay otros antioxidantes que ingresan al organismo solo a través de la dieta, como vitaminas, carotenoides, flavonoides, por ejemplo, que pueden marcar un antes y un después en nuestra salud. Día a día se descubren más y con más propiedades. Le presentamos a los más eficaces para que ya comience a sentirse mejor.

 

El apio, para la hipertensión y el estrés 

 

En una comunicación, publicada en Mayo del 2006 en la revista American Journal of Phatology, Raquel Soares e Isabel Azevedo, de la Universidad de Porto en Portugal, señalaron que la apigenina del apio combate el estrés oxidativo a nivel celular y actúa como antiinflamatorio natural. El estrés oxidativo contribuye al proceso del endurecimiento de los vasos sanguíneos, que a su vez, genera la hipertensión.

El Dr. William J. Elliot , farmacólogo de la Universidad de Chicago, en Estados Unidos, ha corroborado los efectos sedantes del apio:  al relajar los pequeños músculos que sostienen los vasos sanguíneos consigue que disminuya la tensión arterial.  Al parecer, el 3-n-butilftalido, una sustancia que se encuentra en este vegetal, disminuye la concentración sanguínea de las hormonas asociadas con el estrés, llamadas catecolaminas, que producen constricción de los vasos sanguíneos. Por esta razón el apio puede resultar aun más benéfico aún para quienes sufren de hipertensión asociada al estrés y la tensión emocional, que representan cerca del 50% de los casos.

Se aconseja incorporarlo por las mañanas en batidos o jugos combinados con frutas.

 

Goji, protector del hígado  

 

El goji es un arbusto de hoja caduca nativo de China con bayas de color rojo brillante. Su uso  fue descrito por primera vez en la literatura China en el siglo I AC y tradicionalmente,  ha sido utilizado para promover la longevidad. La leyenda cuenta que un herborista que usó goji en combinación con otras hierbas que se usan como tónicos, vivió 252 años.

Las bayas se comen crudas o se usan para cocinar. Las bayas secas y la corteza de la raíz se utilizan en medicina china para hacer medicamentos para el tratamiento de la diabetes, la presión arterial alta, la mala circulación de la sangre, la fiebre, la malaria y el cáncer. También se usa para la disfunción eréctil, los mareos, el zumbido de oídos (tinitus); y para disminuir la fiebre, el sudor, la irritabilidad, la sed, el sangrado de nariz, la tos y las sibilancias.

Las bayas de Goji contienen betaína, componente que ayuda a producir colina al hígado. Por ello este componente ayuda a proteger al hígado de enfermedades. La betaína calma el nerviosismo, mejora la memoria, y el crecimiento muscular.
En Argentina las bayas de goji se pueden adquirir secas como pasas para consumir 7 o 8 por día en un desayuno, en granolas, mezclada con yogur o a manera de suplemento de la alimentación, como un snack sano. El costo aproximado es de 550 pesos el kilo.  Hay que consumirlo con precaución si se toman remedios para la hipertensión o la diabetes, porque puede aumentar sus efectos.

 

El té verde contra el infarto

 

Los poderosos polifenoles encontrados en el té verde ha mostrado tener un impacto positivo en un gran número de enfermedades y problemas de salud, incluyendo las enfermedades cardiovasculares, diabetes y cáncer.

En el año 2002 se publicó en la prestigiosa revista científica Circulation un interesante estudio en el que se observaba que las personas que habían padecido un infarto y tomaban té regularmente reducían el riesgo de sufrir un nuevo infarto en un 44% en relación con aquellos que no tomaban té, independientemente de la edad, sexo y otros factores relacionados con el estilo de vida.

Los autores de este estudio piensan que los flavonoides que contiene el té pueden prevenir la oxidación del colesterol LDL (colesterol malo) y de esta manera evitar su depósito en las paredes de las arterias. Además, estudios experimentales han demostrado que los flavonoides favorecen la relajación de los vasos sanguíneos, ayudando a controlar la hipertensión. También se le atribuye un efecto antitrombótico (evita la formación de coágulos en las arterias), mecanismo fundamental por el que se producen los infartos.

Un gran número de estudios sugieren que se deben tomar aproximadamente de tres a cuatro tazas de té al día para alcanzar óptimos resultados.

 

 Dos nuevos antioxidantes para la vista 

 

Estudios recientes sobre la luteína y la zeaxantina sugieren su importancia para el cuidado de la vista. Estos pigmentos están presentes en la retina y se cree que mantener un nivel elevado de ellos en la sangre podría proteger los ojos de la luz ultravioleta, muy dañina para la visión.

La luteína y la zeaxatina son los principales carotenoides que se encuentran en el ojo, el cristalino y la mácula lútea de la retina. Varios estudios han asociado la densidad óptica del pigmento macular con la conservación de la función fóvea en pacientes con maculopatía anular, y con la conservación de la sensibilidad visual en las personas en edad avanzada. De hecho, se ha observado que la densidad óptica del pigmento macular se puede modificar con aportes dietéticos de luteína y zeaxatina.
La luteína se encuentra en los pigmentos liposolubles de las plantas y no puede ser sintetizada por el organismo, de manera que debe ingerirse a través de la dieta o mediante suplementos. Está presente en los alimentos de origen vegetal: verduras de hoja verde (espinacas, brécol, coles); hortalizas (tomate, pimiento o calabaza); algunas semillas, y la yema de huevo. Una dieta rica en estos alimentos puede disminuir el riesgo de cataratas en un 20% y de degeneración macular en un 40%. Las principales fuentes dietéticas de luteína en la población adulta son el repollo (30%); la lechuga (25%); las espinacas (22%) y los tomates (4,3%).

 

Canela y cúrcuma, para la diabetes 

 

Estas dos especias son sabrosas armas antidiabetes. La canela ayuda a estabilizar el nivel de azúcar en la sangre estimulando los receptores de la insulina y aumentando su sensibilidad hacia esta hormona que hace disminuir la glucemia (nivel de azúcar en la sangre). Como respuesta, el cuerpo necesita producir menos insulina para provocar el mismo efecto. Esto aligera al páncreas, estimula el metabolismo y reduce la inflamación.

Estudios como el realizado en el Departamento de Nutrición Humana, Universidad Agrícola NWFP, Peshawar, en Pakistán, demuestran que la canela es eficaz bajando (entre un 15 y 25%) los niveles anormalmente altos de glucosa y, a la vez, los niveles de colesterol (entre el 10 y el 25%) y de triglicéridos (entre un 20 y 30%). Una cucharadita de las de café, una vez al día, de canela en polvo, después de la comida del mediodía, sería más que suficiente.

El caso de la cúrcuma, especia que proviene de Asia, muy utilizada en la medicina ayurvédica, es diferente ya que su mejor resultado es en personas prediabéticas. Un estudio clínico en humanos publicado en la revista de la Asociación Americana de Diabetes reveló que el extracto de cúrcuma obtuvo un 100% de éxito en la prevención a que pacientes prediabéticos se conviertan en diabéticos durante el transcurso de 9 meses de intervención.

Consumir cúrcuma es sencillo porque se compran la especia y las cápsulas, y estas también se pueden hacer, consiguiendo cápsulas vacías. Rellenar cápsulas de tamaño 00 con la cúrcuma y tomar dos cápsulas tres veces al día, antes de la comida, durante un máximo de un mes.

  

Repollos y coliflores contra el cáncer 

Una de las crucíferas, el repollo o col está lleno de fitoquímicos, compuestos químicos en frutas y verduras, que rompen los radicales libres. Muchos fitoquímicos son también conocidos por que protegen contra el cáncer y fomentan la salud cardiovascular. El sulforafano, un fotoquímico en las verduras crucíferas, puede prevenir o detener el crecimiento de células cancerosas en el pulmón, colon, mama, vejiga, próstata y ovarios. Contienen alto contenido de vitamina K, vitamina C y fibra. La col es también una buena fuente de vitamina B6 y ácido fólico. Baja en potasio y de bajo en costo, es una adición excelente a la dieta anticáncer

Otra de las crucíferas, la coliflor es alta en vitamina C y una buena fuente de folato y fibra. También está llena de indoles, glucosinolatos y tiocianatos, que ayudan a neutralizar las sustancias tóxicas que pueden dañar las membranas celulares y el ADN.
Más poderoso que el vino tinto y los frutos rojos

El maqui (Aristotelia chilensis) es una planta originaria de Chile y Argentina. Ésta especie es utilizada frecuentemente por la cultura mapuche, como alimento. También el fruto contiene materias colorantes que se emplean como tinte en tejidos mapuches y como colorante de los vinos chilenos y algunas bebidas; se hacen mermeladas y licores caseros, y se pueden agregar a muffins como los arándanos, ya sea frescos o rehidratados.

Sus componentes lo ubican entre los llamados alimentos nutracéuticos, ya que neutraliza los radicales libres, incrementa el nivel de energía, favorece el sistema inmunológico, es protector cardíaco y  favorece la pérdida de peso. Se lo considera potencialmente beneficioso contra el cáncer, inflamación articular, diabetes, enfermedades neurológicas y agente anti-envejecimiento, fundamentalmente por su contenido de antocianinas. Estos pigmentos presentes en frutas y verduras de color rojo, azul y morado son las nuevas estrellas de la medicina antioxidante, y se conocen sus efectos desde que se investigó el efecto beneficioso del vino tinto sobre la salud cardiovascular, ya que está presente en las uvas oscuras, así como en algunas clases de grosellas y bayas.

Actualmente el maqui es aún una fruta silvestre, se ha comenzado a cosechar bajo criterios de agricultura orgánica para su comercialización sustentable con supervisión del gobierno chileno.

También se elabora maqui en polvo orgánico y cápsulas.