Cloruro de magnesio, solución natural para la artrosis

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Un humilde compuesto mineral, conocido desde hace miles de años, se ha convertido en una esperanza para millones. La terapia ya es conocida en todo el mundo, es fácil y económica. También podría mejorar otras importantes enfermedades.

El magnesio se está utilizando como complemento de la alimentación con resultados sorprendentes que, aunque no cuentan con ningún aval científico rotundo, aparecen en diversos países cada vez más, porque la noticia ha corrido gracias a la velocidad de las comunicaciones digitales. Una de las aplicaciones más impactantes es la artrosis de columna vertebral; existen numerosos testimonios de personas que cuentan cómo en 60 días o menos de tomar magnesio, recuperan la movilidad, dejan de sufrir dolor y cansancio, aún en afecciones de años de evolución.

El mineral antiestrés 

El magnesio es uno de los minerales esenciales para la salud humana ya que interviene en más de 300 procesos de nuestro organismo, empezando por el control de la tensión arterial,  la regulación de la frecuencia de los latidos cardíacos, de la transmisión de mensajes entre nuestras neuronas, el correcto equilibrio de la glucosa y de las contracciones musculares. Se lo llama “el mineral antiestrés” y frecuentemente, los médicos lo indican en forma de suplemento a aquellas personas que sufren agotamiento físico o nervioso por tensiones, esfuerzos o exceso de trabajo mental.

Las formas de magnesio que se recomiendan son el cloruro, el lactato y el citrato, estos dos últimos en personas a quienes el cloruro, la forma más económica y fácil de consumir magnesio, les produce una aceleración indeseable del tránsito intestinal.

El cloruro de magnesio tiene la propiedad, según se asegura, de eliminar el calcio que se ha depositado en lugares  no saludables ni funcionales del cuerpo, como las articulaciones, a la vez que fija el calcio de los huesos. Esto explicaría su efecto beneficioso en la artrosis, la gota y la artritis reumatoidea, la lumbalgia por lesiones en las vértebras, los espolones y osteofitos. El magnesio no cura estas enfermedades, sino que disminuye el daño y alivia el dolor.

El cloruro de magnesio o MgCl2 es un compuesto iónico a base de cloro, cargado negativamente, y magnesio, cargado positivamente.  Puede extraerse de salmueras o del agua de mar y es una gran fuente de magnesio, obtenido por electrólisis.

Los pacientes que sufren de determinadas enfermedades pueden beneficiarse de un suplemento de magnesio. Entre ellas figuran los diabéticos, las personas con diarreas crónicas y, en general, las personas de edad avanzada, en las cuales la excreción renal del magnesio aumenta considerablemente. Además, se ha comprobado que una deficiencia, siquiera débil, de magnesio aumenta el riesgo de enfermedades vasculares, especialmente en los diabéticos insulinodependientes. También se ha observado una correlación entre la osteoporosis postmenopaúsica y la falta de magnesio, ya que el este mineral juega un papel importante en la absorción del calcio por los huesos.

Muchas personas que realizan la terapia del cloruro de magnesio aseguran que tenían otras enfermedades que mejoraron también, como fibromialgia, dolor premenstrual, migraña,  estreñimiento, cálculos renales, agotamiento nervioso, insomnio, afecciones metabólicas y venosas.