Virgen que lloró: «La del rostro es sangre humana», indica análisis de policía

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Algunos feligreses se acercan por curiosidad, pero la mayoría lo hace por fe y convicción. La Virgen «que lloró sangre» sigue convocando multitudes de creyentes a la Capilla del Santísimo, al fondo a la derecha de la Parroquia Santa Teresita del Niño Jesús. Allí está la representación de la madre de Jesús, detrás de un vidrio y con una cajita para recibir «intenciones» a sus pies. Por momentos, la capilla queda chica para tanta gente.
Están los que se quedan largo rato, los que simplemente pasan y se hacen la señal de la cruz, los que piden silencio cuando se eleva el murmullo, los que registran la imagen con el celular, y hasta alguna mujer que llora sentada en un banco. Cada tanto se eleva un rezo colectivo.
La fe sigue convocando a los fieles «que creen en esta manifestación». Desde la Iglesia se encaró una investigación para conocer si realmente la Virgen «llora sangre».
Respecto de los resultados, Iturria especificó: «La mancha del manto no es sangre humana; pero la del rostro, sí es sangre humana. Se determinó que es de grupo 0».
«Como en toda investigación, pretendemos llegar al final. La interrupción en la gota de la sangre, y donde no la hay, nos llama la atención», puso relevancia Iturria.
Dijo que luego de este resultado, se le consultó «al bioquímico, para conocer si la estatua tiene cera y si eso podría haber interrumpido que la gota no se marque en esa zona».
«El siguiente paso será profundizar la investigación y hacer pruebas», aseguró. Al respecto acotó: «Lo próximo será hacer una experimentación con los mismos elementos, la misma estatua».
Dejó en claro que «la imagen no se movió del lugar en que está entronizada». Sí reconoció que «el padre Rausch nos pidió que no le extraigamos toda la sangre, que tomemos solo una parte».
Respecto a las dudas que genera el fenómeno, conjeturó: «Si alguien manipuló la situación, debería haber llevado algún conservante con esa sangre, para que vehiculice de la manera en qe ocurrió. Esta sangre ha sido conservada convenientemente, porque sino se hubiese coagulado antes de caer. No se podría dejar plasmado en el rostro» el rastro de sangre.