Aleje la ansiedad y el estrés con salvia y avena

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Contienen sustancias relajantes, equilibran el sistema nervioso y mejoran la calidad del sueño; calman inflamaciones, alivian síntomas de la menopausia y ayudan a controlar el colesterol y la glucemia. Sepa cómo consumirlas.

Recuperarse del estrés del año, bajar los niveles de ansiedad y recuperar el equilibrio del sistema nervioso son objetivos que pueden conseguirse con la ayuda de dos remedios naturales de uso muy difundido, cuyos efectos han sido corroborados por la ciencia. Se trata de la salvia y la avena.

 

Mucho más que un condimento

La salvia es un arbusto que crece de forma natural en muchos países del mundo. Existen diversas especies aplicadas en medicina, pero la más común es la salvia officinalis, que se suele usar en la cocina.  Se caracteriza por su cualidad para aromatizar ensaladas, carnes, pescados, y todo tipo de platos de verduras, ya que realza su sabor. También se utiliza para dar aroma y sabor al vinagre y el aceite. Pero encierra virtudes sorprendentes en sus hojas que van más allá de lo gourmet.

Antiinflamatoria. La salvia, para empezar, sirve para reducir la respuesta inflamatoria del organismo. Personas con trastornos como artritis reumatoide, asma bronquial y aterosclerosis pueden aliviarse con su consumo, pero además se benefician aquellos sometidos a períodos de estrés, debido a que este hace subir los niveles de las hormonas inflamatorias, generando estados de malestar general.

Mejora la memoria. También, es excelente para mejorar la memoria y el procesamiento de información, tanto en personas sanas como en aquellas que sufren de la enfermedad de Alzheimer. La salvia ayuda a la conservación de la acetilcolina, uno de los principales neurotransmisores, por lo que las infusiones de esta planta podrían ayudar a aquellos afectados por el Mal del Azheimer en sus estadios iniciales.

Para dormir mejor.  La salvia tiene numerosos beneficios antiestrés, porque es un poderoso relajante muscular, de uso externo e interno. Para tener un sueño tranquilo y evitar el insomnio es recomendable beber un té de salvia antes de acostarse a dormir;  para ello se deben agregar a 1 taza de agua hirviendo ½ cucharadita de flores de manzanilla y ½ de salvia. Dejar infundir por 7 minutos y beber tibio. Esta misma infusión puede aliviar los llamados nervios en la boca del estómago.

Alivia contracturas. En su uso externo, la salvia alivia la tensión y el dolor en los músculos en caso de estiramientos o esfuerzos demasiado grandes. Se frota la zona dolorida con una mezcla de 10 gotas de aceite esencial en dos cucharadas de aceite vehicular, como el de almendras o de oliva. También se puede añadir 20 gotas al agua de un baño de inmersión relativamente caliente y sumergirse unos 15 minutos. En el caso de utilizar una infusión, esta debe ser preparada con 3 cucharadas de planta seca por litro de agua.

 

Más virtudes 

La salvia también es una planta útil a la hora de tratar trastornos hormonales, sobre todo en la mujer, puesto que ayuda a normalizar las funciones menstruales. En este sentido, también es adecuada en el periodo de la menopausia por poseer una sustancia estrogénica, que ayuda a disminuir y prevenir los síntomas propios de esta etapa, especialmente los tan molestos sofocos, la sudoración nocturna y los cambios de humor.

La Agencia Europea de Medicamentos, a través del Comité de Medicamentos en Base a Hierbas, realizó desde 2009 una monografía sobre las hojas de la salvia (s. officinalis), realizando diferentes consultas a lo largo de seis años, en la que incluye entre usos y métodos de administración de la salvia:

Para el alivio de las molestias dispépticas leves, como acidez estomacal e hinchazón: Se hace infusión de salvia, preparada con 1 a 2 gramos de la hierba trituradas en 150 mililitros de agua hirviendo. Hasta 3 veces al día.

Para combatir la sudoración excesiva: 2 g de hierba triturada en 150 ml de agua hirviendo como infusión.

Para mejorar las inflamaciones de la boca y la garganta: 2,5 g de hierbas trituradas en 100 ml de agua hirviendo, se usa caliente para hacer gárgaras hasta 3 veces al día.

Para el alivio de inflamaciones menores de la piel: 2,5 g de hierba triturada en 100 ml de agua para aplicar en el área afectada de 2 a 4 veces al día.

El mismo organismo europeo recomienda el uso de la salvia sólo por entre 1 y 2 semanas, si las molestias continúan se debe consultar a un médico. Por otra parte, indica que no hay datos suficientes para establecer asociaciones en cuanto a fertilidad, embarazo, lactancia y menores de 18 años, por lo que desaconseja el uso de salvia en esos casos.

 

Avena: tesoro de vitaminas y minerales antiestrés 

La avena es una semilla muy nutritiva. Aporta más proteínas, grasas, fibra y vitaminas del grupo B que el resto de cereales, por lo que debería estar más presente en la dieta diaria. Se trata de un excelente recurso remineralizante y vitamínico, muy adecuado para personas debilitadas, convalecientes de una enfermedad, para niños  en edad de crecimiento, para personas mayores, mujeres embarazadas o anémicas. Pero además, la avena contiene un alcaloide, la avenina, que baja los niveles de ansiedad. Actúa como equilibrador del sistema nervioso, calma los estados de irritabilidad y de ansiedad leve, alivia el insomnio, incluso en niños pequeños; y favorece el rendimiento intelectual. Además de contener avenina -el alcaloide no tóxico, que relaja-  posee vitamina B1, cuya carencia produce irritabilidad. Es una excelente sustancia para combatir la fatiga intelectual. Si se consume el grano entero, también el silicio que contiene es relajante.

La avena es una gramínea anual que puede alcanzar hasta un metro de altura, con las hojas muy largas y planas, y las flores agrupadas de dos en dos en espigas laxas. Florece en primavera y a principios del verano. Se cultiva ampliamente en países de clima templado, como alimento para el hombre y el ganado. Su presencia en la industria dietética, sobre todo la de la avena biológica, y en la industria cosmética es cada vez mayor. Con fines medicinales se aprovechan las espigas fructificadas y la paja seca. Sus semillas son muy ricas en sales minerales (hierro, cinc, manganeso y fósforo), en vitaminas B1, A y E, almidón y ácidos grasos poliinsaturados como el linoleico. Contienen, además, mucílagos, fitosteroles e isoflavonas.

 

Las dos fibras 

Los ácidos grasos de la avena contribuyen a reducir los niveles de colesterol y de triglicéridos en la sangre lo que previene trastornos cardiovasculares.

En la avena hay además otra arma secreta contra el colesterol: la fibra soluble. Esta se lleva el colesterol, permitiendo su eliminación. Otra virtud de esta fibra soluble es controlar el apetito, sobre todo en los diabéticos: la avena permite mantener a raya los niveles de insulina mucho más fácilmente. Tomar un vaso de agua en la que se hayan dejado hidratar durante 6 o 7 horas unas 2 cucharadas de avena es un remedio rápido que da sensación de saciedad.